Ciudad de México, México (16 de julio de 2019).- El mexicano Rafael González solucionó un problema físico óptico que Isaac Newton no lo pudo resolver en su momento y aunque ya se habían encontrado aproximaciones, nadie había encontrado la respuesta completa.

Se trata de la solución a la aberración esférica en lentes ópticos, con la que ahora muchas industrias (telescopios, cámaras, etc.) podrán reducir grandes costos.

“Me acuerdo que una mañana me estaba preparando un pan con Nutella, y de repente dije: ¡madres! ¡está ahí! “.

Esa mañana, luego de meses y meses de intentar solucionar la ecuación que planteaba el problema, Rafael supo que ya lo tenía.

Egresado del Tec de Monterrey de Ingeniería Física Industrial, y actualmente cursando un doctorado en nanotecnología ahí mismo, Rafael hizo alianza con su amigo Alejandro para resolver el reto.

Alejandro Chaparro, egresado de la UNAM, había invitado a Rafael a solucionar el problema; él llevaba ya 3 años buscando resolverlo.

“Sabía que era un problema mítico. Ahí conocí a Alejandro; me insistía y me invitaba a que resolviéramos el problema. Yo le decía que era un pantano y no iba a poder”, afirma Rafael.

Durante siglos, científicos como Newton o Leibniz habían intentado resolver el reto: hacer que la visión de objetos a través de lentes esféricos no perdiera nitidez.

“(En contraste) la solución analítica (hallada por ellos) es exacta; al utilizar la ecuación tendrás el resultado preciso sin importar que cambien las variables”, explica.

“Calculamos la eficiencia de 500 rayos y el promedio de satisfacción fue de 99.9999999999%”, dijo Rafael González Acuña.

Rafael y Alejandro publicaron la solución en el artículo General formula for bi-aspheric singlet lends design free of spherical aberration, en la revista especializada Applied Optics.

“Nos fue muy bien porque tuvimos la distinción del editor; eso es muy raro: menos del 1 por ciento de los 35 mil artículos que se han publicado en esa revista tienen esa distinción”, cuenta.

Julio César Gutiérrez, profesor del Tec que asesora a Rafael en el doctorado, consideró que el haber resuelto el problema podrá implicar mejoras en el desarrollo de lentes.

“El diseño óptico tiene aplicaciones tecnológicas que involucran sistemas ópticos. Entonces los resultados tienen relevancia no solo teóricamente sino en otras aplicaciones.

Con 28 años de edad, 6 artículos publicados en revistas científicas -4 de ellos sobre este tema- y 3 más en revisión, Rafael destacó el apoyo que recibió del Tec.

“Ya llevaba muchos meses obsesionado”, dice Rafael riendo. Pero ya puede decir: problema resuelto.

Con información del TEC de Monterrey