Minatitlán, Veracruz (20 de abril de 2019).- El comando armado que ingresó a Los Potros en Minatitlán, Veracruz a las 21:00 horas del pasado vienes que dejó 14 muertos iba con el objetivo de plagiar a La Beky, una mujer transexual que trabajaba en La esquina del Chakl, un famoso antro homosexual de la ciudad veracruzana.

De acuerdo con información de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) del Estado de Veracruz, los sicarios que ingresaron a la fiesta que se llevaba a cabo en la colonia Obrera, exigieron la entrega de La Beky, que fue resguardada por familiares.

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Tras esta situación, el comando armado abrió fuego contra los invitados, asesinando a trece personas al momento, entre ellos a la mujer transexual; dejando heridas a varias personas, entre ellas un asistente que falleció horas más tarde en el Hospital de Pemex.

La Beky, o Rebekita Ryn como dice su perfil de Facebook, realizó una última publicación antes de su muerte.

Autoridades informaron que todavía no se esclarece el móvil del ataque ni tampoco la relación que La Beky sostenía con los sicarios.

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De acuerdo con testigos que estaban en la fiesta por el cumpleaños 52 de una señora de Minatitlán, mientras el tecladista tocaba “La vida es un carnaval”, de Celia Cruz, hombres y mujeres que se hallaban en el lugar comenzaron a buscar refugio para evitar que las balas, provenientes de armas largas, les arrancaran la vida.

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En el relato de esta noche, los sobrevivientes narran que incluso fueron apuntados en la cabeza y obligados a mirar cómo otros asistentes de la fiesta eran asesinados.

“Era el cumpleaños de mi hermana, cumplía 52, yo venía del baño cuando comenzó la tronadera, no vi cuántos eran porque ya no salí. Perdí a mi hijo, mi único hijo, ya se imaginará el dolor que tengo de ver a mi único hijo muerto, Dios es tan grande que aquí estoy parada, con mi dolor, porque no se puede decir otra cosa, tenía 32 años”, dijo una mujer que logró salir viva del lugar.

Los sicarios mataron a viejitas que minutos antes estaban bailando durante la celebración.

“A las viejitas que estábamos bailando nos apuntaron. Sí, mataron a varias viejitas. No sé cuántos eran, yo lo que hice fue aventarme debajo de la mesa, a mi me apuntaron, pero me encomendé a Dios y le dije: perdóname señor y que se haga tu voluntad. Se me hizo eterno, pensé que no iba a terminar. Éramos como 50, éramos puras señoras”, indicó una mujer que toda la noche después del incidente se la pasó rezando y arrepintiéndose por no haber guardado los días sagrados.

Otra de las asistentes, que también perdió a su hermano, describió que al pequeño de un año, que vestía playera amarilla, short de mezclilla y tenis negros, le dispararon a quema ropa.

“Seguía más, yo dije, fue un balazo, pero fue una rociadera porque estaban muertos y ahí mismo le seguían dando. Al bebé lo siguieron rematando, le dieron en el corazoncito, cómo no se van a dar cuenta si lo traía la mamá cargando. A la mamá también le dieron. Yo creo que el papá lo quiso cubrir, pero le dieron en la cara”, recordó.

Las versiones indican que, en efecto, los pistoleros buscaban a alguien, sin embargo, pese a que mataron a más de una decena de personas, todavía se dieron el lujo de torturar psicológicamente a quienes sobrevivieron, pues los obligaron a observar cómo los acribillaban.

“A los que estaban agachados les decían que voltearan a ver a los muertos, les volvían a dar. Que los miraran, volteabas a verlos y te decían volteate. Creo que buscaban a alguien, te apuntaban a la cabeza o la espalda con armas largas. Eran como seis personas, yo solo vi al que me estaba apuntando, solo decía: en tus manos encomiendo mi espíritu, perdóname, perdóname, me cubro con tu sangre preciosa y grité: la sangre de Cristo tiene poder, el hombre se dio la vuelta y ¡pam! le dio al que estaba a lado; ¡pam! le dio al que estaba del otro lado y dije, me va a tocar en la espalda, pero se fueron. Luego vi a mi comadre, yo le decía párate manita, párate, pero no, ya la habían matado”.

Algunos otros sobrevivieron porque se fueron temprano, indicaron que estas fechas son para “guardarse” y no para estar de fiesta.

“Dios me sacó a mi y a mi hijo, es una desgracia tan grande, yo presentía algo muy feo, por eso me fui también. Son días sagrados. Esto es un llamado del señor para que no lo abandonen”, expresó otra mujer arrepentida.

En la fiesta se dio de comer cochinita y muchas asistentes vestían trajes típicos de Oaxaca.

Con información de Agencias