Ciudad de México, México (1 de abril de 2019).- La falta de sueño disminuye nuestra capacidad inmunológica, afecta el metabolismo y, de manera grave, nuestras capacidades de aprender, de memoria y atención.

Irma Yolanda del Río Portilla, académica de la Facultad de Psicología (FP) de la UNAM, explicó que existe una interacción entre sueño y emociones: “son menos las alteraciones conductuales cuando se establecen patrones saludables del sueño”, por lo que es necesario tener hábitos desde pequeños y mantenerlos durante toda nuestra vida.

En un comunicado, la investigadora de la UNAM afirman que dormir bien, alimentarse de manera adecuada, ejercitarse y mantener activo el cerebro son algunos hábitos que podrían contribuir a retardar la presencia de alguna alteración demencial.

De acuerdo con el neurocientífico británico Matthew Walker, “el sueño restaura los circuitos emocionales y con ello nos prepara para los retos y las interacciones sociales del día a día. Por el contrario, el insomnio rompe los mecanismos que nos protegen de las enfermedades mentales”, refirió la universitaria.

Al privar del sueño a una persona, la amígdala cerebral (el resorte que mantiene las emociones bajo control) se vuelve hasta 60 por ciento más reactiva, y al no tener un sueño reparador, los individuos se vuelven irritables y hacer cosas de manera impulsiva, enfatizó.

Emociones como la depresión, tristeza, alegría o enojo son reacciones subjetivas a un suceso sobresaliente, caracterizado por cambios de orden fisiológico, que hacen que estemos alerta, tengamos respuestas reflejas, movimientos en forma inmediata.

De acuerdo con estudios realizados en personas normales, cuando son inducidas al insomnio presentan ansiedad.

Los insomnes pueden tener características secundarias como depresión, ansiedad, y es más común en mujeres por cuestiones hormonales.

El sueño desempeña un papel en la regulación emocional. “Algunas investigaciones han demostrado que durante la privación total del sueño se da un impacto negativo en el estado de ánimo y el procesamiento emocional”.

infografc3ada-insomnio

Finalmente, Del Río Portilla indicó que cada ciclo del sueño tiene una duración de 90 minutos, entonces, si una persona desea hacer una siesta, debe ser de 20 o 90 minutos, pero si se tuvo insomnio durante la noche anterior, no es recomendable para tener un sueño reparador.

Con información de Agencia Quadratín